Escaparse de uno mismo...

sábado, 9 de junho de 2018


Los radicales cambios tecnológicos y culturales producidos en los ultimos 50 años han coloreado aquella vieja foto en blanco y negro pero no han modificado su esencia. El mundo capitalista-productivista-consumista-machista, aún en su agónico destello final, conserva los genes de la desgracia humana, proponiéndonos aceptar una voluntaria enajenación, una negación de nosotros mismos en tanto seres espirituales/personas/ciudadanos para convertirnos en meros consumidores de productos e ilusiones. El gran negocio de los decadentes businessman es mantenernos lo más lejos posible de nuestra alma de diamante -original e irrepetible-  y lo más cerca posible de la tarjeta de crédito. Y en ese dilema, a la mayoría de nosotros aún le seduce el plástico.       

En 1970, un joven músico argentino conocido como Moris, vomitó su descontentamento con esa elección que nos coloca tan lejos de nosotros mismos. Y por tanto, tan cerca de la nada (esa fuga es, se sabe, material y espiritualmente imposible; lo que llevas dentro te seguirá a donde vayas). Así, en sólo 7 minutos de estado alterado de conciencia, dió a luz De Nada Sirve, una de las más emblemáticas piezas del rock argentino.

Cuando algo creado (o canalizado) por el ser humano tiene la grave levedad de la trascendencia, ese algo atraviesa el tiempo en una parábola misteriosa y se convierte en lo que se denomina clásico, un modelo permanente, para enseñar y para aprender. De Nada Sirve, es un clásico, una vieja fotografía en blanco y negro, absolutamente vigente en estos días coloridos de resolución 4K.

De Nada Sirve parece una traducción popular de las enseñanzas de maestros espirituales como  Krishnamurti, Osho, Eckarth Tolle o Deepak Chopra. Con un lenguaje básico y reducido, es una oración zen callejera, llena de palabras que, paradójicamente, nos convidan al silencio interno; un crudo manual de bolsillo de autoconocimiento; un ejercicio de meditación en la acción; una invitación a despojarnos de todo lo superfluo para encontrarnos con lo mejor de nuestro ser; un grito desesperado de alerta para que  no dejemos que el gran falsificador nos robe la identidad primera, la más bella originalidad, la de ser nosotros mismos.

Grabada en directo, mientras Moris (al final, unos de los pioneros del rock en español) la iba componiendo de manera espontánea, acompañado apenas de una guitarrita, la música que puedes escuchar dándole play al video de abajo es la primera versión que se editó de este tema. La mejor de todas, por ser la original, como tu alma, como la mía.



De nada sirve escaparse de uno mismo.
De nada sirve escaparse de uno mismo.
Veinte horas al cine pueden ir
y fumar hasta morir;
con mil mujeres pueden salir;
a los amigos los pueden llamar.
De nada sirve escaparse de uno mismo, no, no.
De nada sirve...
No se dan cuenta que de nada sirve
tocar la batería, seguir la acería,
no, de nada sirve,
no, de nada sirve...
Veinte horas al cine pueden ir
y fumar hasta morir;
con mil mujeres pueden salir...
De nada sirve escaparse de uno mismo.

¿De qué le sirven las heladeras
y lavarropas, televisores
y coches nuevos y relaciones
y amistades y posiciones?
Si están podridos y aburridos
de este mundo que está podrido...
No, de nada sirve.
No, de nada sirve.
Los que van a la oficina dicen que todo sirve.
Los que van al puerto les duele las espaldas.
Los que hacen música, creen que es lo más importante.
De nada sirve, si uno lo usa para(tapar)la soledad interna
que siempre los corre, que siempre los corre.
Ohh, yes, que siempre los corre.

Cuando están solos, están bien solitos;
ya no hay guitarritas ni amplificadores.
Están solos en la cama y empiezan a mirar el techo;
empiezan a mirar el techo y en el techo no hay nada.
Hay solamente un techo.
¿Qué pueden hacer? ¿Qué pueden hacer?
Es muy tarde,
son las tres de la mañana.
Los bares están cerrados, las mujeres duermen,
los cines también están cerrados,
la guitarra no se puede tocar,
sino el vecino se va a despertar.
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
Estoy solo y aburrido,
No sé qué hacer,
¿Qué es mi vida?
¿Qué es este mundo? ¿Qué soy yo?
Me voy a volver loco, 
no sé qué hacer, no sé qué hacer...

En ese momentito se dan cuenta
que todo es una estupidez
cuando van de veraneo y bailan shake
con sus movimientos centroamericanos,
sensualidad fabricada,
tratan de levantar mujeres.
Pero están vacíos
y están muy podridos.

Volvemos a la cama, que es un gran lugar
para dormir o también para fifar.
Cuando lo consiguen, en este mundo es difícil,
está reglamentado...
Muerden la almohada de desesperación.
No saben qué hacer con sus vidas,
ya todo fracasó.
Han masticado chicles, han comido chocolates,
han leído Radiolandia, han llamado a sus amigos,
han salido con mil mujeres, han grabado treinta mil discos,
han sido famosos, han firmado autógrafos,
han comido hasta reventar, han fumado hasta acabar.
¿Y qué queda?
No queda, no queda, nada queda, 
nada queda, nada queda.

Hay una cosa que sirve,
que sirve a esta humanidad,
y es darse cuenta que nada sirve
si uno lo usa para escaparse de uno mismo, 
de uno mismo.

Amigo, te doy un consejo aunque yo consejos no doy:
trata de hacer la prueba de parar las maquinitas,
las maquinitas que llevas dentro de tí
y fijarte qué es lo que pasa
cuando te agarra la soledad y te agarra el hastío.

No escuches discos de Bob Dylan o de Los Beatles,
o de los Rollings Stones o de Mick Jagger.
Mucho silencio, mucho silencio;
mucho pensar, mucho pensar; 
mucho meditar, mucho meditar.
Nada de evasión, nada de evasión...
y pensaaar...
¿Qué es lo que pasa conmigo, qué pasa conmigo,
qué pasa conmigo, qué pasa conmigo?
Si soy inteligente, también soy intelectual...
Soy bastante inteligente pero estoy muy aburrido.
Y estoy solo y muy aburrido.
¿Qué es lo que pasa conmigo?
Yo no, no me lo puedo explicar,
por favor que alguien me lo diga.
No puedo salir de mí, estoy muy encerrado
en mi prisión de carne y hueso.
Estoy encerrado en mi prisión de carne y hueso.
No puedo salir, no puedo salir.
Me voy a morir dentro de mí.
Antes de morir yo quiero salir,
ver las estrellas, el mar, me quiero ahogar
y quiero salir (de mí, por favor), 
me quiero ir, me quiero ir, quiero vivir, 
por favor, de mí, no quiero evasión, quiero vivir.
¿Qué puedo hacer, qué puedo hacer? 

No hay nada que hacer.
Tenés que vivir, tenés que vivir, 
tenés que vivir, tenés que sufrir,
tenés que sentir, tenés que amar,
te tenés que arriesgar, te tenés que jugar,
te tenés que jugar, no podés tener seguridad, 
no podés tener ninguna propiedad, te tenés que jugar,
tenés que jugarte, tenés que salir
a que te rompan la cara, que te maten, que te pisen.
Tenés que querer a cualquiera,
tenés que odiar a cualquiera.
Ay, ¿qué puedo hacer? 
Estoy solo, estoy solo,
y todos pasan a mi lado. 
Nadie me mira, nadie me mira
o si me miran es para encerrarme.
Estoy muy encerrado.
Ooohhh...
de nada sirve escaparse de uno mismo.
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Porqué Frida Khalo se vestía así

sábado, 2 de junho de 2018


El Victoria and Albert Museum de Londres anunció para el próximo 16 de junio su principal exposición de moda para 2018, dedicada al famoso y vibrante guardarropa de la artista mexicana Frida Kahlo - y otras diversas pertenencias personales - guardados en baúles celosamente sellados durante 50 anos después de su muerte, colección que será exhibida por primera vez fuera de México. Quienes asistan a la muestra podrán econtrarse con rebozos, faldas, blusas, vestidos, enaguas, pantalones, camisas, listones, zapatos, prótesis, corsés, autoretratos, fotografías, cartas y joyería entre otras cosas.

Los cofres - tan bien preservados de curiosos y abiertos recién en 2004 -, se encontraban en la residencia donde la artista nació, vivió y murió, La Casa Azul de Coayacán, en Ciudad de México, convertido en el Museo Frida Khalo, donde, en 2012, se inauguró la primera exposición sobre los vestidos que ella usó a lo largo de su vida. 

La muestra programada en el V&A es una prueba más de como la moda ha ido conquistando la categoría de arte y ha irrumpido en los museos sin complejos. Pero las exhibiciones del vestuario de Frida van más allá de lo estético, tiene también contenido político y curativo. Las apariencias engañan es el nombre paradigmático de aquella muestra original en La Casa Azul que revela cómo la pintora mexicana empleaba la indumentaria para esconder sus imperfecciones físicas y expresar su ideario político y feminista.

Frida Kahlo sufrió a lo largo de su vida veintidós operaciones quirúrgicas, de modo que su cuerpo fue mutando y deshaciéndose a medida que cumplía años. Murió joven, pero los dolores, las malformaciones y las cicatrices que originaron en ella la polio, primero, y después el accidente de tráfico en que la barra de hierro del pasamanos de un autobús le perforó el útero, hicieron de su carne y de sus huesos un campo de batalla. El resto de su vida estuvo marcado por esos menoscabos físicos, aunque, como se sabe bien, nada le impidió ser una gran seductora y una amante omnívora cuya cama compartieron, además de su marido Diego Rivera, personajes como Leon Trotski y Chavela Vargas, entre otros.


El célebre vestido de tehuana, que en tantas fotos y retratos ha lucido, no estaba sólo pensado para disfrazar sus malformaciones: lo levantó como símbolo de poder femenino, puesto que dicho vestido procede del Itsmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca, donde la sociedad era gobernada en su totalidad por mujeres. Con esa vestimenta cubriría tres objetivos fundamentales: fortalecer su identidad personal, reafirmar sus convicciones políticas y disimular sus desarmonías corporales.

El comisariado de la exposición explica con detalle la funcionalidad del vestido: “La ornamentación se concentra en la parte superior del cuerpo: blusas con bordado en punto de cadeneta, flores y joyería recargada. Con ello se obliga al espectador a fijar su atención en esa parte superior, dando oportunidad así a Frida a editarse y fragmentarse a sí misma, distrayendo la atención de sus piernas y de la parte inferior del cuerpo”.


María Hesse publicó en 2016 una novela gráfica sobre la vida de Frida Kahlo en la que repasa todos los aspectos relevantes de su vida. Hesse no cree que la imagen de la mexicana se deba a su personalidad, sino más bien al contrario: “Por un lado vistió muchas veces de forma masculina, sobre todo antes de conocer a Diego. Esto nos dice mucho de ella, era muy provocativo para la época, en la que las mujeres tenían que ser señoritas. El otro atuendo es el de tehuana, remitiendo a una sociedad matriarcal. Pero no podemos olvidar que este traje lo usaba por tapar su pierna derecha (más delgada que la izquierda) y por contentar a Diego Rivera”.

Frida Kahlo combinó a lo largo de su vida lo político y lo indumentario. No vio ninguna contradicción entre el activismo feminista, que defendió con uñas y dientes, y la coquetería. “Frida era tremendamente coqueta”, dice María Hesse, “pero también había en ella una continua reivindicación de la cultura mexicana”.


El ocultamiento no fue, sin duda, la razón última de la forma de vestir de Frida Kahlo, pues de ser así no se habría entendido por qué llevaba colgados en la bota alta que cubría su prótesis metálica dos cascabeles, listos para sonar con ritmo de renqueo. Más bien se podría decir que Frida, con su temperamento, trataba de convertir las deformaciones en ironía. Escamotearlas y realzarlas al mismo tiempo. O, dicho en otras palabras, esconderlas sin aceptar la humillación de tener que hacerlo. “Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”. Por eso los trajes de Frida eran la desnudez que deseaba tener y que por distintas razones no podía tener. La desnudez debajo de la cual había otra desnudez.

Desde muy pequeña tenía sus ideas político- indumentarias, que consistían en reivindicar las tradiciones mexicanas y lucirlas sobre el propio cuerpo. María Hesse sostiene la hipótesis de que si Frida no hubiera sido una tullida, si no hubiera tenido que hacer que las apariencias engañaran, habría seguido vistiendo igual. Con ese estilo inconfundiblemente personal que a Jean Paul Gaultier le sirvió de inspiración para una de sus colecciones.


El riquísimo archivo personal de ropas y objetos diversos de Frida Khalo fue rigurosamente guardado por decisión de su marido, el famoso muralista Diego Rivera, en el baño principal de La Casa Azul, donde vivieron juntos, y ordenó testamentariamente que  no fuese revelado sino pasados 50 años del desaparecimiento físico de ella. Aparentemente, Rivera, con el extraordinario amor que profesaba por Frida, pretendió así resguardar la imagen de la polémica pintora de las opiniones de la época. 

El profuso acervo conforma un volumen extraordinario de más de 22.000 documentos, 6.000 fotografías, más de 300 itens de ropa y gran número de otros tejidos como toallas de mesa y cobertores, algunos bordados por la madre de Frida o por la propia Frida. 

Más de 200 de todos esos objetos íntimos fueron prestados para el Victoria and Albert Museum y serán visto por primera vez fuera de México, en la exposición que se llamará Frida Khalo: Making Up, que irá desde el 16 de junio hasta el 4 de noviembre próximos. Los objetos serán exhibidos al lado de autoretratos de Frida, fotografías y filmes, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la historia de vida de la artista. 

Si la suerte te toca para estar en Londres entre esas fechas o en la Ciudad de México en  cualquier momento, no pierdas la oportunidad de asomarte al mundo de este ícono del arte popular contemporáneo, cuya trascendencia excede los marcos culturales de la especie humana. La obra y la vida de Frida Khalo se proyecta a una dimensión espiritual desde donde nos interpela acerca del significado de nuestra travesía terráquea y los modos de asumir y encarar la fatalidad evolutiva del ser universal que somos.

|| Con textos de El País
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O amor que a homofobia não vê

sexta-feira, 18 de maio de 2018


Um adolescente dos Estados Unidos finalmente cria coragem para contar à sua mãe um segredo que escondeu a vida inteira. Ao falar para a mãe que ele é gay, o garoto esperava preconceito de todos, só não imaginava que sua própria mãe também tomaria uma atitude radical: renegá-lo como filho e expulsá-lo de casa.

Mas, por sorte, o garoto podia contar com seu avô. Que não apenas acolheu o neto com todo amor e carinho, como ainda escreveu uma carta para a mãe dele, sua própria filha, expressando sua opinião sobre a atitude dela. A carta se espalhou pela Internet. E ao lê-la não é difícil de entender porque.

A carta foi publicada pela empresa de FCKH8, uma empresa  que vende camisetas e acessórios que apresentam slogans com um tema de justiça social. O texto da missiva é o seguinte:

Cara Christine,

Você me desapontou como filha. Você está certa sobre termos uma “vergonha na família”, mas errou sobre qual.

Expulsar seu filho de sua casa simplesmente porque ele disse a você que era gay é a verdadeira “abominação”. Uma mãe abandonar o filho é que “é contra a natureza”.

A única coisa inteligente que ouvi você dizer sobre tudo isso é que “não criou seu filho para ser gay”. Claro que não criou. Ele nasceu assim e escolheu isso tanto quanto escolheu ser canhoto. Você, entretanto, fez a escolha de ser ofensiva, mente-fechada e retrógrada. Então, já que esse é um momento de abandonarmos filhos, acho que chegou a hora de dizer adeus a você. Sei que tenho um fabuloso (como os gays dizem) neto para criar e não tenho tempo para uma filha que é uma b. sem coração.

Se encontrar o seu coração, ligue pra gente.

Papai


Anos depois desse desgraçado -e belo- episódio outro jovem americano teve que encarar -como acontece diariamente com outros milhares de garotas e garotos- uma instância similar. Aos 20 anos, Leah Hintz resolveu assumir a transexualidade em todos os círculos da sua vida. A estudante de antropologia da Flórida só precisava de coragem para contar que agora se assume como uma mulher para duas das pessoas mais queridas: sua avó de 86 aos e seu pai.

A resposta da vovó foi a seguinte: "Você sempre foi tão gentil e sensível. Agora percebo feminilidade nessas memórias. Tenho muito orgulho por reconhecer quem você é e por viver seu verdadeiro eu. Você é uma linda mulher e não importa o que você se tornar, eu te amo".

A conversa com o pai foi assim: 
- Pai...preciso te falar uma coisa 
- Claro..o que?
- Eu sou trans
- E o que isso quer dizer?
- Quer dizer que sou uma mulher
- Ah, bem, eu já tinha percebido. E sua maquiagem está bonita
- Então você consegue me  ver como uma mulher?
- Claro, você é minha criança e eu te amo. Amar você significa te apoiar, mesmo que seja um aprendizado para mim
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Atualmente, ainda existe muita descriminação. Muitos homossexuais por todo o mundo são alvo de insultos, de olhares desaprovadores e, em casos extremos, de violência e até de assassinatos. E o que contam essas duas histórias é que essa discriminação começa no seio da própria família e que é no seio da família onde pode estar a solução. Porque até que não estejamos dispostos a amar incondicionalmente aos seres mais próximos para assim poder compreendê-los e aceitá-los, estes terão pela frente uma tarefa árdua e dolorosa para se insertar na sociedade sendo o que eles são.

Toda homofobia começa em casa e é em casa onde deverá ser suprimida para ela não existir em lugar nenhum. E a única ferramenta para isso é o amor.

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Aparências

segunda-feira, 14 de maio de 2018


Manter as aparências 
nos faz gastar uma energia imensa 
para provar aos outros aquilo que, 
no fundo, sabemos que não é real. 
Potência que pode ser investida 
no reconhecimento e validação de si 
e que trará o verdadeiro alívio para o coração, 
vivendo de acordo com seus valores 
e alinhado com sua essência mais profunda.
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Cante jondo dos ciganos (e dos sufis)

quinta-feira, 10 de maio de 2018


Tony Gatlif é um realizador de cinema francês de etnia cigana e argelina, que também trabalha como argumentista, ator e produtor cinematográfico. O seu tema principal é o povo cigano e dirigiu, entre outros,  Vengo, um filme francês de 2000 que conta a história apaixonada de um feudo de sangue entre ciganos espanhóis que se concentra em Caco, um homem orgulhoso que deve lutar pela honra e segurança de sua família.

A obra é uma ode à arte e à magia da dança e da música flamenca. Vengo é um drama contra o pano de fundo de duas famílias ciganas da Andaluzia presas em uma luta milenar pelo poder. O filme apresenta performances de vários artistas, entre eles o guitarrista flamenco Tomatito travando um duelo musical com Sheikh Ahmed Al Tuni, um dos grandes cantores sufis do Egito, numa passagem deliciosa que você achará nesse vídeo e que, de jeito nenhum, pode perder. Aperte o play...


O amor funciona assim

domingo, 6 de maio de 2018


O mundo é grande e cabe nesta janela sobre o mar. 
O mar é grande e cabe na cama e no colchão de amar. 
O amor é grande e cabe no breve espaço de beijar.
                                                                                                    Carlos Drummond de Andrade


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A puttana de Veneza

quinta-feira, 26 de abril de 2018

Vénus, Cupido, Vulcano, Marte -escondido. (Jacopo Tintoretto)

Durante el Renacimiento, especialmente en las ciudades de Roma y Venecia, se desarrolló un fenómeno social y cultural llamado cortigiane oneste, las cortesanas honestas. Lejos de la sordidez habitual de las prostitutas que ejercían cerca del puente del Rialto, las llamadas cortesanas honestas de Venecia se distinguían por ser mujeres refinadas, educadas, cultas y sofisticadas. Estas cualidades les permitían gozar de libertad, autosuficiencia y acceso al mundo del arte y la cultura, algo inimaginable para el resto de mujeres de la época.

Los clientes de las cortesanas, entre los que se encontraban los hombres más influyentes y poderosos de la sociedad veneciana, sabían que, además de satisfacer sus necesidades carnales, iban a encontrar una compañera con la que poder conversar de arte, filosofía o poesía. Incluso fueron inmortalizadas por grandes pintores como Tiziano, Tintoretto o Rafael. Pero si una destacó de entre todas estas cortigiane oneste fue Verónica Franco.

Verónica nació en Venecia en 1546 y  llegó a ser la cortesana más cotizada de la ciudad de los canales. Su fama atravesó las fronteras y los siglos, y llega hasta nuestros días. Durante el esplendor del Cinquecento, Venecia era el puente entre Oriente y Occidente. La opulencia del imperio que construyeron mercaderes y navegantes convivía con la belleza del arte renacentista, la lujuria, el carnaval y la peste bubónica.

Verónica  Fue la hija mayor de Francesco María Franco y Paola Francassa, una cortesana honesta que había dejado la profesión para formar una familia. A pesar de que su madre se preocupó de darle una buena educación con los mejores tutores que la familia podía permitirse y que, de esta forma, pudiese tener cierta independencia, por imposición paterna, Verónica estaba destinada a convertirse en la esposa diligente de un hombre de buena posición económica. Y aunque para ella no había otro amor que el de Marco Venier, tan vedado como el acceso al conocimiento que en su familia se reservaba a los varones, al cumplir los 16 años la casaron con el médico Paolo Panizza. El matrimonio, desde el primer momento, fue para Verónica un auténtico infierno. En connivencia con su madre, decidieron dar un paso al frente y librarse de aquel borracho pendenciero: reclamó la dote y se separó.

La muerte de Francesco dejó a madre e hija solas y sin recursos. Así que, Paola decidió adiestrar a Verónica en las artes amatorias y juntas regresaron a ejercer la antigua profesión de la madre. Ambas aparecían con el mismo precio, dos escudos por noche, en la Tariffa delle puttane, un registro donde se detallaban los nombres y las tarifas de las 215 cortesanas de mayor prestigio -de las más de 3000 mujeres que ejercían las prostitución en Venecia en 1572, sólo a 215 se las consideraba dentro dentro del grupo de las cortesanas honestas-.

Unos años más tarde, Verónica superó el prestigio y el caché de su madre -un beso suyo pasó a costar 15 escudos y 50 una noche-, convirtiéndose en la más admirada y solicitada de la ciudad. Aquella situación, permitió a Verónica elegir sus clientes y, sobre todo, ser dueña de su propio destino.


Su belleza juvenil y su refinada sensibilidad, le confirieron un encanto único entre las mujeres de la época. Inteligente, filosa, sensual, fue retratada por Tintoretto, protegida por el poderoso Doménico Venier y venerada por el mismísimo Delfín de Francia. Comenzó a rodearse de lo más selecto de la sociedad veneciana, entablando amistad con grandes artistas y ganándose la protección de los más poderosos. Incluso la propia ciudad de Venecia solicitó de sus servicios con motivo de la visita de Enrique de Valois, rey de Polonia y futuro rey de Francia, participación que habría resultado clave en la alianza firmada con Francia. 

Aún así, como la envidia es compañera fiel de los miserables, la cortesana honesta tuvo que hacer frente a al adejtivo (des)qualificador  Verónica, vera unica puttana (Verónica, la única y verdadera puta), unos versos ofensivos y despiadados que circulaban por Venecia obra de Maffeo Venieri, celoso de los amoríos de Verónica con su hermano Marco -se dice que su verdadero amor. 

Para acabar de raíz con todo aquello, Verónica retó públicamente a Maffeo a un duelo poético… Y ganó, y se consagró como una gran poeta . Llegó a convertir el salón de su casa en una especie de centro cultural donde se daban cita músicos, pintores o literatos para disfrutar de un concierto, conversar de filosofía o escuchar poesía. Incluso llegó a publicar algunas obras como Terze Rime o Lettere familiari a diversi.

Lógicamente, por el camino dejó algún corazón roto y habría de pagarlo. En 1580 Rodolfo Vannitelli, tutor de uno de sus cuatro hijos, despechado, la denunció ante la Santa Inquisición por no seguir los preceptos de la Iglesia y por brujería. Aún siendo todo mentira, tuvo que tirar de sus amistades y contactos para salir absuelta. A pesar de un veredicto favorable, desde aquel día Verónica quedó marcada y todos comenzaron a darle la espalda. A pesar de todo, ella siempre fue consciente de las limitaciones de una mujer en una sociedad de hombres…

Retirada en su mansión, con la única compañía de sus hijos, intentó que la ciudad construyese una especie de asilo donde acoger a las prostitutas enfermas o ancianas, y dar una segunda oportunidad a las que desearan retirarse de la profesión. En 1591, a la edad de 45 años, moría Verónica, una mujer que demostró que la cultura y la educación les darían a las mujeres la libertad para pensar y decidir por sí mismas.

Fuentes: Reinas en la sombra de María Pilar Queralt y La Puttana de Venecia de Ana Maria Cabrera
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Uma sombra em busca de almas

quarta-feira, 14 de março de 2018

Acrilíco de Elio Villate
Fui
un trovador errante
sombra por caminos sin almas.

Mis riquezas fueron aquellos sitios
donde aprendían mis canciones
quienes me las mostraban.
Vagabundos alrededor de sus hogueras,
iluminaciones de cirqueros y perros
donde me convertía en una chispa transitoria
disuelta en las remotas antífonas
que saben las cigarras.

Mi patria era la intemperie,
los acosados campos de clorofila elemental
y fauna en eclosión
Pero también era ceniza,
miércoles de lloviznas
masticando la hogaza sucia y nutritiva
que comparte el proscripto ordinario,
risueño y colosal,
entre las tibias, ocasionales piernas
de un cisne amaestrado.

Fui
un trovador errante,
y ahora, tras el paso del tiempo,
soy quien enciende las hogueras,
quien convoca luciérnagas
y sabe el nombre de la chispa que salta
de la crepitación hacia la noche,
cometa de un universo diminuto
donde mi mano es la de Dios,
quiero decir, la de un colosal viejo vagabundo
con la mirada puesta en los senderos,
con la memoria abierta
a la única riqueza que le espera.

Susurraré mi historia
a un trovador errante,
sombra en busca de almas,
para que la reparta
junto a los fuegos ocasionales, tibios,
que depara el camino
a todos quienes sueñan,
con un cisne salvaje.
(Silvio Rodríguez)
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Celebração dos homens-fêmeas

quinta-feira, 8 de março de 2018

Domitila Chungara - Janis Joplin - Frida Kahlo - Elza Soares - Serena Williams

O texto embaixo foi escrito por Fernanda Torres e publicado há um tempo na Folha de Sâo Paulo. Seu enfoque -original, engraçado, polêmico- não resistiu o teste da diversidade. Uma chuva de ataques caiu encima dela. E ela reagiu de maneira errada: pedindo desculpas. Acho que o medo de ver sua imagem arranhada fez com que ela desse uma ré. A intolerância, o sectarismo, o ódio e até o desejo de vingança que permeiam a muitos dos movimentos e manifestações autonomeados de feministas a miúde fazem muito dano a sua própria causa, botando paus na roda da evolução da consciência humana. Precisa-se ser dito: definitivamente, não são as mulheres melhor coisa que os homens. Uns e outros ainda não conseguiram superar sua condição de primatas. Uns e outros deixam ainda muito a desejar. Uns e outros são responsáveis e cúmplices do sistema injusto, doentio e anacrônico que controla nossa sociedade. A ignorância e a banalidade in extremis de dois bobinhos como Bruna Marquezine e Neymar podem server de símbolo suficiente. Então, desculpas de que, Fernanda? De pensar diferente, de ser corajosa, de ser honesta e sincera, de ser autocrítica, de não se exibir, de ser uma boa atriz -e não uma mera celebridadezinha global-, de ser uma boa escritora, produtora, roteirista, esposa, mãe, mulher de colhões, anormal e ousada que em cada ato de sua vida bota em jogo o corpo e alma?... Bom, me desculpa, dona Fernanda, mas aqui vamos ignorar suas desculpas. E vamos republicar, inteirinho, aquele texto saboroso, leve, despojado como a melhor forma que achei para homenagear às mulheres, nesse 8 de março, dia tão particular onde os homens-de-sexo-feminino podem relembrar ao mundo que há uma metade maravilhosa da humanidade que é imprescindível para a evolução harmoniosa e amorosa dos homens de todos os sexos. Obrigada, Fernanda. Fiu, fiu...

         
Mulher

*Por Fernanda Torres

No presente, a mulher ainda apanha, ganha menos do que o homem e fechou um contrato social impossível de ser cumprido, já que cabe a ela não só cuidar da prole, do lar, se manter jovem e desejada, como também trabalhar para contribuir para o sustento da casa. Sobra tempo nenhum para dormir e, muito menos, sonhar com alguma realização que vá além dos deveres do dia.

Nas camadas mais desassistidas, o fim do casamento indissolúvel produziu milhares de lares sem pai, onde a avó e a mãe servem de esteio para a estrutura familiar. Na falta de creches, de escolas, do Estado para ampará-las, a tarefa de criar rapazes que não repitam a violência e o abandono dos pais e meninas que deem um basta na escravidão das mães, é uma missão que beira o inatingível.

A maternidade interfere na vida da mulher de uma forma mais arraigada do que a paternidade na do homem. Temos um relógio biológico certeiro, que coincide com nosso período produtivo, interferindo nas decisões profissionais e pessoais. A fragilidade no emprego, a dependência dos cônjuges, a falta de liberdade de ir e vir passa pela incapacidade do feminino de se desapegar das crias. Um homem, seja ele pobre, rico, preto ou branco, baixo, alto, feio ou bonito, dorme quando está cansado, sai quando deseja e dá prioridade à própria agenda, sem nenhuma pressão que não a da vontade.

Algumas correntes defendem que essa diferença é cultural, mas eu acho que é biológica, carnal, imemorial.

Sou pela licença paternidade. É um passo e tanto para que o casal, unido, divida a responsabilidade dos primeiros meses exaustivos de um bebê. Sou favorável a que toda fábrica tenha uma creche e tenho gratidão pelas babás que me criaram e que criaram meus filhos, cumprindo a função da mãe social, que nos tempos da vovó menina era feito pelas tias, primas, avós e irmãs da casa.

Invejo o companheirismo dos homens, o prazer que eles sentem de estarem juntos e se divertirem com qualquer bobagem. Homem gosta muito de estar com homem. Não me incomoda o machismo, confesso, talvez seja uma nostalgia de infância que carrego. A geração que me criou era formada por machões gloriosos, de Millôr a Miéle, irresistíveis até nos seus preconceitos.

Um editor alemão recusou publicar meu livro, Fim, dizendo que era machista. Explicaram que a obra havia sido escrita por uma mulher e ele disse que não importava, que era machista do mesmo jeito e não iria pegar bem na Alemanha. Está certo o editor, eu sou latina, não consigo entrar numa sauna com todo mundo pelado e me manter isenta.

Os estupros da passagem de ano na mesma Alemanha advogam em favor do editor avesso ao machismo. A violência contra a mulher é menor em lugares onde a igualdade entre os sexos é melhor resolvida. Nos países muçulmanos que visitei, Marrocos, Egito, Malásia, sempre me incomodou o olhar guloso, reprimido e repressor dos homens.

O Brasil está entre um e outro.


Minha babá era um avião de mulher, uma mulata mineira chamada Irene que causava furor onde quer que passasse. Eu ia para a escola ouvindo os homens uivando, ganindo, gemendo, nas obras, nas ruas, enquanto ela seguia orgulhosa. Sempre associei esse fenômeno à magia da Irene. O assédio não a diminuía, pelo contrário, era um poder admirável que ela possuía e que nunca cheguei a experimentar.

Estou certa de que essa é a minha primeira encarnação como mulher.

Apesar do talento para ser mãe, sou menos feminina do que gostaria de ser. Já beirando a idade em que nos tornamos invisíveis ao peão da obra da esquina, rejeito as campanhas anti fiu fiu e considero o flerte um estado de graça a ser preservado. É claro que um chefe que mantém uma subalterna sob pressão constante merece retaliação, mas uma vida de indiferença, onde todo mundo é neutro, não falo igual, digo neutro, sem xoxota, sem peito, sem pau, bigode, ah… é uma desgraça.

Tenho admiração pelas mulheres livres, que não conhecem o medo e são plenas na sua feminilidade. Certa feita, um mulherão me explicou que terminou um casamento sem brigas e sem sofrimento porque o marido ficou homem demais. Na casa dela, pontuou a morena, só havia lugar para um homem, e esse homem era ela.

Nunca fui mulher o suficiente para chegar a ser homem.

A vitimização do discurso feminista me irrita mais do que o machismo. Fora as questões práticas e sociais, muitas vezes, a dependência, a aceitação e a sujeição da mulher partem dela mesma. Reclamar do homem é inútil. Só a mulher tem o poder de se livrar das próprias amarras, para se tornar mais mulher do que jamais pensou ser: um homem fêmea.


* Fernanda Torres é atriz, roteirista, escritora.