El espíritu que anima al fútbol

segunda-feira, 26 de maio de 2014


“Culturalmente despreciado, políticamente utilizado 
socialmente reducido a una expresión popular de menor cuantía, 
el fútbol sigue atrapando la emoción de aficionados de todo el mundo 
y convertido en un cautivante fenómeno de movilización masiva 
que debería ser merecedor de una atención más respetuosa”.
- Jorge Valdano -

*Por Alú Rochya

La frase entrecomillada del ex jugador y técnico argentino - históricamente vinculado al Real Madrid- denuncia la contradicción entre la mágica y arrasadora seducción que destila el fútbol en la mayoría de los seres humanos y la pobreza intelectual de su abordaje, interpretación y utilización efectiva a los fines evolutivos de las personas. Sí, sin dudas, el fútbol debería ser merecedor de una atención más respetuosa. Así podríamos descubrir que no se trata apenas de un entretenimiento, de un juego, de un deporte sino de una herramienta poderosísima que debiera servir a los más elevados fines públicos.

La arrasada Alemania de posguerra consiguió erguirse y convertirse en la potencia económica y cultural que es hoy gracias al apoyo financiero del famoso Plan Marshall que permitió encarar un vasto programa de reconstrucción. El deporte -en especial el fútbol- recibió un presupuesto destacado para instrumentarlo como medio de contención social de niños y jóvenes -muchos de ellos huérfanos-; de reencuentro y reconciliación espiritual entre los adultos -enfrentados durante años-; de rescate de la autoestima de todos y de afirmación del camino de la paz como única vía de convivencia y desarrollo personal y colectivo. El fútbol caló hondo y hoy Alemania es una potencia futbolística que se asienta en los 6.500.000 jugadores registrados institucionalmente. 

Los gobiernos -acompañados por clubes y organizaciones sociales- deberían hacer del fútbol una herramienta civilizatoria clave que superase la vulgar y estrecha visión del "pan y circo" que sólo busca desviar la atención ciudadana de las problemáticas no resueltas. Esa política, de patas tan cortas como la mentira, puede ser suplantada por un verdadero programa socializador que permita sacar a los niños y jóvenes de la droga, de la ignorancia, del analfabetismo, de las violencias de todo tipo, de la frustrante ausencia de horizontes, de la visión amenazadora que hoy les brinda un mundo que parece haber entrado en una guerra de todos contra todos.

De fácil comprensión y simple instrumentación el lenguaje futbolístico puede hablarnos profundamente de todos los aspectos de la vida y servir, como siempre sirvió el deporte, de inigualable escuela de formación ciudadana y personal. Pieles diferentes, idiomas diversos, etnias disímiles, clases dispares, culturas distintas, todos los sexos, todas las edades... A imagen y semejanza del planeta la pelota ya le pertenece a todo el mundo y se ha elevado a la condición de lengua internacional en la que todos nos entendemos y en cultura planetaria que todos compartimos. Sí, tiene razón Valdano, el fútbol se ha convertido en una expresión cultural tan popular y trascendente que merece una atención más respetuosa por parte de todos.

Bandera de paz
Dicen que los seres humanos estamos en este planeta aprendiendo, creciendo, perfeccionándonos, evolucionando. Dicen que pertenecíamos a mundos cósmicos que un mal día decidieron entrar en guerra, disputando vaya a saber qué poderes. Dicen que esa guerra galáctica terminó pero que nosotros quedamos intoxicados, envenenados de odio y de la falsa idea de que todo se resuelve con enfrentamiento, con confrontación, con violencia. Las terribles secuelas que deja cualquier guerra.

Dicen que a partir de entonces se nos conoció como la especie que no ama. Dicen también que, cuando jerarquías superiores decidieron imponer su poder y terminar con esas guerras, los humanos aceptamos a regañadientes procurar nuestra cura en este planeta. Cicatrizar nuestras heridas, sanar de los odios y resentimientos, aprender de las demás expresiones de la naturaleza -el pacífico existir de minerales, plantas, animales- y aprender que la más efectiva evolución se desenvuelve por el camino de la paz. Y que esa paz sólo se consigue con amor.
Y así bajamos a la Tierra, a este pequeño asteroide inundado de agua y bañado de sol, a este territorio paradisíaco, bello y rico,preparado exclusivamente para nosotros, para una vida de paz, en plena harmonía. Llegamos desnudos y desarmados. Sin embargo, arribamos con todas nuestras memorias bélicas intactas y la sed de sangre pulsando nuestros instintos. Y sucedió lo inevitable. Primero fue por la disputa de un bocado de carne, más tarde por una hembra, después por un territorio, finalmente por miedo. La paz fue puesta nuevamente en jaque permanente.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el fútbol?... Si se lo preguntáramos al periodista brasileiro Leonardo Guerreiro, especializado en deportes, seguramente nos dirá que mucho. Para él, los genes belicosos que el hombre trae en su sangre desde tiempos inmemoriales, de alguna manera se manifiesta a la hora de ponerse en movimiento la bola.

"El fútbol reproduce em un ambiente cerrado 
y controlado las características de una guerra. 
Quien va al estadio entra en esa catarsis 
de combate simulado que es un partido 
y así exterioriza esa sensación 
que el hombre viene experimentando hace milenios, 
pero en este caso sin que nadie precise matar a nadie”.


La afirmación del pernambucano suena redonda. Por su apellido y su trabajo, el hombre parece conocer bien de qué está hablando.

Con esa memoria condicionándolo para formular respuestas automáticas desde su inconsciente, la mayoría de los hombres no ha sabido, hasta estos días, escapar de  modo definitivo al karma de la guerra. El instinto agresivo todavía está ahí, latente, acompañando la cotidianeidad del ser humano.

Paradójicamente, desde la propia alma de esos mismos hombres se impulsa una búsqueda desesperada por la luz que permita iluminar y equilibrar tanta sombra, tanta bestialidad, tanto primitivismo. Mientras la sombra del guerrero y su impiadosa espada se abría paso a través de los tiempos, la luz de su alma clamaba por escapar del horror y empujaba al hombre a practicar su ingenio, su don de creador para encontrar una brecha y huir hacia la racionalidad, hacia la civilización, hacia la paz que prometía el paraíso Tierra. Es que la ineludible fuerza evolutiva que impone el sentido de la naturaleza sólo puede encontrar sus mejores realizaciones en un clima de paz. La guerra reduce nuestra vida a un único y elemental objetivo: la sobrevivencia.

Fue así que, con el alma animando sin cesar, un buen día el hombre encontró un placebo para saciar la irrefrenable y milenar sed de sangre. A partir de entonces, el fútbol fue la mejor coartada para sublimar en un juego las incómodas memorias del guerrero. Cada cual elegía su ejército y al final de la batalla se contaban los goles en lugar de los muertos.

Tal vez por el misterio de la comprensión intuitiva que fluye por el alma de los niños, el ex jugador y actual técnico Diego Simeone hizo lo que hizo cuando aún era pequeño y sus padres le regalaron un juego infantil que contenía un fuerte militar, un bando de indiecitos y un ejército de soldaditos de plástico y el Cholo, en vez de jugar a la guerra, transformó el fuerte en un estadio de fútbol, a los soldados en un equipo y a los indios en otro para enfrentarlos entre sí  en interminables desafíos futbolísticos.

Un proyecto de sociedad
El técnico escocés Bill Shankly se hizo famoso en los inicios de la década de 1970, dirigiendo al Liverpool y convirtiéndolo en una de las potencias del fútbol británico. Polemizando sobre su deporte favorito dejó picando una frase sentenciosa. “El fútbol no es una cuestión de vida o muerte. Es mucho más importante que eso”.

Inconclusa y a la vez sugestiva, la definición de Shankly pretendía trascender la visión “guerrera” del fútbol y llamar la atención para una dimensión humana y social proyectada por el más popular de los deportes. Escritor y filósofo, el francés Albert Camus ya le había puesto el cuero a esa percepción y por eso no dudó en decir lo que dijo:

"Lo que mejor sé sobre la moral y 
las obligaciones de los hombres
se lo debo al fútbol”.


Camus -que solía provocar al mundo intelectual de su época afirmando que, puesto a elegir, entre el futbol y el teatro elegía el fútbol-, había nacido en la colonia francesa de Argelia y en su juventud defendió como arquero-goleiro-guardameta los colores del Racing Universitaire.

Nacido en el seno de una familia pobre, había aprendido los secretos del puesto desde niño, por falta de elección. Era jugando bajo los tres palos donde se gastaban menos los zapatos. Jugando “al arco”, Camus dijo haber aprendido aspectos claves para vivir la vida. Por ejemplo, aprendió que la bola nunca viene hasta nosotros por donde la esperamos. “Eso me sirvió, sobre todo en las grandes ciudades, donde las personas no acostumbran a ser propiamente rectas”.

Entendiendo que, como en el fútbol, en la vida se gana y se pierde, dijo haber aprendido que ganar no lo convertía en un dios y que podía perder sin necesidad de sentirse una basura. Jugando al fútbol, Camus develó una buena parte de los misterios del alma humana y del comportamiento de los hombres en la sociedad moderna que después volcó en su obra ensayística y literaria.

"Es que el fútbol es el ideal de una sociedad perfecta: pocas reglas, claras, simples que garantizan la libertad y la igualdad dentro del campo, con la garantía del espacio para la competencia individual” reflexiona el exquisito crítico de fútbol que es el escritor peruano Mario Vargas Llosa.
Ese proyecto de sociedad es otra de las señales del hechizo futbolístico. La simplicidad de las reglas facilitó y facilita la popularización del fútbol. En un mundo en decadencia, donde las leyes son complicados intríngulis de los que apenas se benefician ilustrados, poderosos y embaucadores, una propuesta con reglas claras de juego que cualquiera pueda entender, se convierte en un ideal a ser cultivado.

También se igualan las posibilidades de participación. La premisa materialista que impone la actual civilización proyecta un imaginario excluyente de la persona pobre de medios materiales. Quien no tiene dineros suficientes no puede siquiera jugar el juego social. El fútbol quiere desmentir esa condición y por ende termina incluyendo a las multitudes desposeídas. Pues lo esencial, la pelota, puede ser representada de cualquier manera, con cualquier cosa. Un manojo de hojas de diarios atadas con un hilo; unos trapos viejos metidos en una media de nylon femenina; una naranja, una lata vieja; una chapita de cerveza.

Y, por vía de la paradoja, el balompié se erige en un instrumento equilibrador de las desigualdades. Porque, a la hora de los resultados, debe ser el deporte más injusto, donde muchas veces el que gana no es el que mejor jugó, el que acumuló mayores méritos. Pero desde esa injusticia, es el único de los deportes que garantiza que todos pueden ganar. El equipo chico puede vencer al gran equipo; el más débil puede derrotar al poderoso. Esa ecuación donde todos podemos ser protagonistas y todos podemos ganar, genera una lógica y masiva fidelidad a la religión de la pelota.
       
La imaginación al poder
La consigna de la revuelta estudiantil conocida como el Mayo francés no sólo pretendía el fin del orden gris, repetido, injusto e ineficiente de la burocracia gala. Pugnaba por darle entidad y jerarquía social a una de las facultades misteriosas más sobresalientes del ser humano: la imaginación.

El lema l’imagination au pouvoir entonada por los estudiantes franceses en aquella primavera de 1968, finalmente no alcanzó a florecer en los jardines estériles de la superestructura política. Pero un par de años después, en México, en la primera Copa del Mundo televisada a colores, el fútbol se encargó de globalizar aquella contraseña. Y fue la casaca verde-amarela de Brasil la que le dio el tono predominante. Con Pelé como estrella principal y acompañado por el talento de Clodoaldo, Gerson, Rivellino, Tostão, Jairzinho, la selección brasilera derrochó imaginación e inauguró una nueva era futbolística.

El juego suelto, creativo y ofensivo se consagró en la final contra el juego físico de Italia, a quien Brasil batió por 4 a 1, para coronarse tricampeón. Era 1970 y a partir de ahí el mundo entero pasó a celebrar el jogo bonito de los brasileros y los jugadores más creativos de cualquier nacionalidad se han convertido en los héroes modernos que ganan batallas con invenciones increíbles.
La seducción irresistible que emana de los pacíficos gladiadores surge de la respuesta a una pregunta rara: ¿Dónde comienza el fútbol? ¿En la cabeza o en los pies? Aún cuando la fascinación llega a su paroxismo al comprobar las maravillas que un hombre puede hacer con un miembro tan inhábil como el pie, la convocatoria reconoce un contacto más cerebral. El fútbol comienza, sí, en la cabeza. Toda jugada desequilibrante arranca en la fantasía, se organiza en la inteligencia espacial y se realiza con el dictado de la intuición que elige, en un instante y entre centenares de jugadas posibles sólo una.

Si nos observamos por encima de los estereotipos, podremos ver que los seres humanos somos uma especie jodida y a la vez cautivante, más determinados por el misterio de los sueños, las alucinaciones, los mitos, las misteriosas operaciones de nuestra mente, los deseos, los delirios, la imaginación, la creatividad. Todo eso que está en el inconsciente colectivo, toda esa potencia caudalosa e infinita que somos es lo que provoca la atracción arrasadora exhalada por el fútbol, traducida por la empatía de los jugadores que juegan por ellos y por los simpatizantes. Y así, el más divino de los juegos se convierte en un fuerte instrumento movilizador y liberador de emociones, sentimientos, pensamientos y fantasías.

Hay un encanto que fluye más de las infinitas posibilidades creativas que de las probables jugadas que puedan acontecer. Por eso, porque en el fútbol como en la vida todo es posible, la esperanza de los hinchas se renueva a cada cotejo como en la vida se renueva cada día. El club favorito viene mal, sí, pero tal vez el próximo partido inicie la levantada. Es que el fútbol es el deporte que tiene más variables ecuacionadas en el campo de juego, y eso multiplica geométricamente las posibilidades. Con 22 jugadores lidiando con los pies también gana una imprevisibilidad y un sabor artístico mayores que cualquier otra disciplina atlética.
Dinámica de lo impensado, el fútbol es donde mejor conviven la estrategia, lo inesperado, la competición, el arte, la guerra y la poesía. Y por todo eso resulta en el más sorprendente de todos los juegos inventados por el hombre.

El fútbol, ya sea jugado directamente por las personas o asistido en los estadios donde unos juegan en representación de muchos, se presenta como un ritual de confirmación de un modo  de estar en este mundo deseado por el alma. No el único modo, un modo entre otros varios. Un modo que, sublimando la guerra, libera el espíritu de confraternidad entre los hombres, preconizando la igualdad de condiciones, reglas y posibilidades para todos y celebrando la libertad para que cada cual atienda su juego y realice sus sueños.

Más allá de los negocios y negociados que giran en su entorno, más allá de los espurios usos y abusos a los que es sometido, el fútbol es una de las mejores obras del hombre. Si una misión humana partiese a fundar un mundo nuevo en otro planeta, hay muchas cosas inventadas por el hombre que deberían dejarse por acá sin más. Como la bomba atómica o los sandwiches de Mc Donalds. Pero el fútbol debería hacer parte del equipaje indispensable para construir una civilización de avanzada, una sociedad de paz, juguetona y creativa. Al fin y al cabo lo necesario ocuparía un mínimo espacio. Se trata de apenas una pelota y un hoja impresa con las 17 reglas elementales.

Hegel nos señalaba que la historia se mueve en dirección a una espiritualidad absoluta. Si ese es el destino, el fútbol puede resultar uno de los vehículos eficaces para hacer ese viaje hacia el centro del almat 
__________________________________________________________________________
Gostaria de fazer um COMENTÁRIO?... clique abaixo no link, escreva e mande.


A arte num encontro de olhares

sexta-feira, 23 de maio de 2014

índia munduruku fotografada por Raimundo Paccó

O olhar trascendente da índia munduruku 
+ o olhar trascendente do fotógrafo acreano 
Raimundo Paccó. O tempo é arte, sim.

__________________________________________________________________________
Gostaria de fazer um COMENTÁRIO?... clique abaixo no link, escreva e mande.

Minha alma não tem barba, viu?

domingo, 18 de maio de 2014

Conchita, alma sem barba

*Por Alú Rochya

É quase inacreditável que uma pessoa sozinha faça tamanho barulho. Mas acredite. Europa ainda está sacudida pelo impacto arrasador provocado pela austríaca Conchita Wurst, 25 anos, que de estiloso vestido cauda longa e profusa barba aparada, venceu, em Copenhague, a 59ª edição do tradicional concurso de canção Eurovision, finalizado o domingo 11 de maio, conquistando o público de 37 países votantes não só pela extravagância, mas também por suas inquestionáveis habilidades musicais.

Nos 5 dias posteriores os vídeos exibidos no youtube -onde você pode assistir a sua exótica figura e a sua maravilhosa voz-  simplesmente bombaram e superaram a marca de 35 milhões de visualizações!!!

Sua performance vocal impressionou na interpretação de Rise Like a Phoenix (O canto do fénix). Ao vencer o concurso, a cantora chorou emocionad@ no palco. "Nós somos um e nada pode nos deter!", disse ao público, antes de interpretar a canção vitoriosa pela segunda vez na noite, em meio a uma plateia vibrante.  

E assim foi que Conchita colocou em evidência a profunda divisão que existe na velha Europa entre liberais e conservadores. E até chegou a ser uma questão de Estado para alguns países. Pode?... Em quanto em alguns deles a vitória da “cantora barbuda” foi celebrado como um aporte criativo e ousado às políticas de respeito e defesa das diversidades,  na Rússia, Bielo-rússia e Ucrania, dentre outros, foi comentada ao mais alto nível com frases homofóbicas. O vice-primeiro-ministro russo, Dmitri Rogozine, enviando um recado aos ucranianos, escreveu na sua conta na rede social Twitter que o resultado no festival “deu uma ideia aos partidários da integração europeia do que os espera se se juntarem à Europa. A saber: uma mulher de barba”.

A vitória da concorrente austríaca foi também comentada pelo político nacionalista Vladimir Jirinovski, que se insurgiu contra a Europa e a Áustria: “É o fim da Europa. Ali não há homens e mulheres, há ‘aquilo’. Há 50 anos libertamos a Áustria. Foi um erro” (!!!).

Conchita e Tom 
No entanto, na carona das redes sociais, Conchita já se converteu no mais novo ícone gay do mundo. Mas a maior parte do mérito corresponde a seu criador, Thomas (Tom) Neuwirth um garoto que aos 22 anos tomaria uma decisão que mudaria por completo sua vida e lhe converteria numa personagem famosa em seu país. 

Conchita, uma alma sem barba
Depois de sofrer a intolerância e a discriminação da sociedade austríaca, que o (des)qualificou como um ser indesejável a causa de sua homossexualidade, Tom foi a fundo e dobrou a aposta. Dotado de um enorme talento musical, decidiu criar uma figura artística que teria a colossal tarefa de provocar e questionar os conservadores valores austríacos, reivindicando com suas atuações públicas o direito de ser diferente num mundo ainda povoado de absurdos preconceitos. E a seu alter ego o batizou como Conchita Wurst, uma mulher de barba e rostro angelical.


A partir daquele momento, Conchita    –com peruca, barba, cílios e seios postiços- virou uma personagem popular em Viena. Mas o que nunca imaginou Tom é que seu personagem alcançaria o perfil de herói, uma mulher respeitada e admirada pela classe política austríaca. Se por uma parte sua vitória desafiou a nojenta homofobia que ainda impera na Rússia, por outra lhe permitiu a Austria renovar seu antigo e desgastado guarda-roupa político e moral. Agora com ares de modernidade, o governo austríaco reivindicou a Conchita, reabriu o debate sobre os direitos dos homossexuais e prometeu legislar sobre temas tabúes como adopção e matrimonio gay. Wow!!!

Já com o premio nas mãos ela disse: “Não foi uma vitória apenas minha. Foi a vitória de todos aqueles que acreditam num futuro de paz, sin discriminação e baseado na tolerância e no respeito".

Acho que o trunfo de Tom/Conchita foi a criatividade e a ousadia de juntar num mesmo corpo um homem e uma mulher para dizer ao mundo alguma coisa do tipo: escutem, não sou nem homem nem mulher, ao mesmo tempo que sou homem e sou mulher. Escuten minha voz, escuten o que eu canto, tanto faz se quem canta tem corpo masculino ou feminino. Eu canto e vivo com minha alma. Me escutem.

Conchita, uma alma sem barba

Em quanto corpo, em quanto carne, todos somos macho e fêmea. Todos somos gays, gays de perereca ou gays de passarinho. Todos somos gays e todos somos héteros. Todos somos yin e yang. Porém antes mais nada todos somos um espírito e uma alma. Curtam a breve circunstância de seus corpos como seja que desejem, mas não esqueçam de viver plenamente a eternidade de suas almas, independente das roupas - ou das barbas- com que cada um vá contracenar o seu papel no palco da vida. Em definitiva, tudo nesta vida é um ensaio.

Então, querid@s, vamos deixar de encher o saco com essas caixinhas feitas de preconceitos bobos com os quais classificamos e rotulamos as pessoas, para evitar botar nosso cérebro em funcionamento (em especial o hemisfério direito). Deixemos aos outros curtir suas mais variadas fantasias e sexualidades e nós façamos o mesmo, tá? Só uma coisa: se você gostar de meu corpo, se excite com meu corpo, pegue ele, lamba ele, coma ele, marque ele mas me olhe além de meu corpo. Eu não sou o meu corpo, eu sou eu  (espírito, alma) e meu corpo (mesmo que seja um corpão) é meu veículo provisório para andar por este mundão, entendeu? 

Então, por favor, transcendamos a aparência das coisas –barbas, batons, unhas pintadas, brincos, seios, pênis...- e nos conectemos direito com as almas eternas e seus sonhos. Lhes posso garantir que conectadas, suas almas e a minha, podemos vibrar alto e lindo nas ondas de uma canção de apenas três minutos e pouco como Rise Like a Phoenix, essa mesma que Conchita canta tão maravilhosamente no vídeo a seguir. Assista, e good show!!!


__________________________________________________________________________
Gostaria de fazer um COMENTÁRIO?... clique abaixo no link, escreva e mande.


Salsa de Liverpool

segunda-feira, 12 de maio de 2014




Esta versión de Hey Jude es parte del proyecto denominado Tropical Tribute to The Beatles que es un original álbum en tributo a la inigualable banda de rock británica. Fue producido por Ralph Mercado y Oscar Gómez e interpretado por grandes artistas de la salsa como Celia Cruz, Oscar D'León, Tito Puente, Domingo Quiñones y otros. No lo has escuchado todavía? Pues dale al play, te va a gustart 
__________________________________________________________________________
Gostaria de fazer um COMENTÁRIO?... clique abaixo no link, escreva e mande.



Para una declaración de principios

segunda-feira, 5 de maio de 2014

Libertango

-Entrás a la jaula o te morís...
-Entonces me suicido -contestó el pájaro.
-Roberto Margarido-

Mi libertad me ama y todo el ser le entrego.
Mi libertad destranca la cárcel de mis huesos.
Mi libertad se ofende si soy feliz con miedo.
Mi libertad desnuda me hace el amor perfecto.

Mi libertad me insiste con lo que no me atrevo.
Mi libertad me quiere con lo que llevo puesto.
Mi libertad me absuelve si alguna vez la pierdo
por cosas de la vida que a comprender no acierto.

Mi libertad no cuenta los años que yo tengo,
pastora inclaudicable de mis eternos sueños.
Mi libertad me deja y soy un pobre espectro,
mi libertad me llama y en trajes de alas vuelvo.

Mi libertad comprende que yo me sienta preso
de los errores míos sin arrepentimiento.
Mi libertad quisieran el astro sin asueto
y el átomo cautivo, ser libre ¡qué misterio!

Ser libre. Ya en su vientre mi madre me decía
"ser libre no se compra ni es dádiva o favor".
Yo vivo del hermoso secreto de esta orgía:
si polvo fui y al polvo iré, soy polvo de alegría
y en leche de alma preño mi libertad en flor.

De niño la adoré, deseándola crecí,
mi libertad, mujer de tiempo y luz,
la quiero hasta el dolor y hasta la soledad.

Mi libertad me sueña con mis amados muertos,
mi libertad adora a los que en vida quiero.
Mi libertad me dice, de cuando en vez, por dentro,
que somos tan felices como deseamos serlo.

Mi libertad conoce al que mató y al cuervo
que ahoga y atormenta la libertad del bueno.
Mi libertad se infarta de hipócritas y necios,
mi libertad trasnocha con santos y bohemios.

Mi libertad es tango de par en par abierto
y es blues y es cueca y choro, danzón y romancero.
Mi libertad es tango, juglar de pueblo en pueblo,
y es murga y sinfonía y es coro en blanco y negro

Mi libertad es tango que baila en diez mil puertos
y es rock, malambo y salmo y es ópera y flamenco.
Mi libertango es libre, poeta y callejero,
tan viejo como el mundo, tan simple como un credo.

(Libertango, poema de Horacio Ferrer) t 
__________________________________________________________________________
Gostaria de fazer um COMENTÁRIO?... clique abaixo no link, escreva e mande.